A finales de la primera guerra mundial, de los despojos del imperio austro-húngaro surgen nuevos estados. Uno de estos es Rumania, producto de la unión de la llanura danubiana de Valaquia, al sur; el área montañosa de Moldavia al este, y la Transilvania ex-húngara al norte. Se completó este nuevo país con el litoral de la Dobrudja (ex-búlgara), frente al mar Negro; la pequeña Bucovina transcarpática (o Rutenia) al extremo nororiental, y la Besarabia, al este de Moldavia, tras el río Dniester. Sin embargo los problemas ocurren casi de inmediato.

Tras el triunfo de la revolución rusa y luego de la muerte de Lenin, la farsa de la autonomía a las distintas repúblicas soviéticas se acaba; y el terror rojo de Stalin y el clan Kaganovich se abate sobre Ucrania, sometiéndola tras una espantosa hambruna artificial que causa 8 millones de muertos, y arrebatándole por medio de la fuerza a Rumania, Besarabia y Bucovina. Los rojos no están conformes, engullen muy pronto las tres repúblicas del Báltico y se expanden por Asia central y Siberia. Pero los ojos del Kremlin están ya sobre la Rumania entera. Y para este propósito utilizan como punta de lanza la numerosa colectividad jázaro-hebrea que vive en ese país. Esta etnia arde violentamente, con la misma llama revolucionaria que sus hermanos en el poder, tras el Dniester; y comienza muy pronto, una concienzuda campaña de bolchevización de las ignorantes masas rumanas.

En 1919, el denominado "Movimiento Obrero" en Iasi era liderado por el Dr. Ghelerter, junto a sus lugartenientes Gheler, Spiegler y Schrieber. Sus superiores en Bucarest eran Ana Pauker e Ilia Moscovici. Todos ellos, como la mayoría de los cuadros superiores del partido comunista rumano, eran judíos.

Estos revolucionarios obtenían el apoyo moral en base al éxito de sus hermanos en la Rusia zarista, donde los hebreos eran legión entre los líderes y cuadros bolcheviques. Igualmente los inspiraba el corto pero sangriento régimen de Bela Kun en Hungría, que solo había sido aplastado por el ejército rumano unos meses atrás.

 

"LA LUZ VIENE DEL ESTE"

 

La historia del movimiento Legionario gira, durante esta turbulenta época, alrededor de la vida y muerte de su carismático líder, Corneliu Zelea Codreanu, el enigmático idealista y visionario rumano, largamente responsable por el éxito y expansión del movimiento. Después de su muerte, este movimiento renació, al mando de su camarada Horia Sima, pero se vio forzado a comprometerse de una forma que se sabe, Codreanu nunca lo habría permitido.

Su líder y fundador nació en 1889, en Iasi, hijo de un maestro en Moldavia. A fines de la Gran Guerra, el joven Codreanu se unió a otros amigos y juraron defender Rumania de la agresión bolchevique rusa. Como en la mayoría de las naciones de la Europa de los años veinte (que no tenía nada de los glamorosos "locos veinte", como se ha intentado interesadamente describir aquella época), la agresión marxista se yerguía amenazadora por todos lados. Ejemplos como la derrotada Hungría bajo el sangriento reinado de Bela Kuhn y Tibor Szamuely; o la agresión espartaquista de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en la Alemania de Weimar; Rumania también pasaba lo suyo, con asonadas marxistas y traicioneros partidos liberales coqueteando con la Rusia bolchevique.

Solo una lúcida minoría veía más allá de sus narices, y no se deja embaucar por la "Utopía Soviética". Esta intenta detener a como de lugar esta marea que amenaza la supervivencia misma de la joven república monárquica. Y entre esta minoría de nacionalistas se encontraba un joven Corneliu Codreanu, quien de aquella época escribe:

"...Había entonces tal caótico estado en los asuntos del país que nosotros, a pesar de ser mocosos de no más de 18 años, entendíamos todo muy bien. Todo el mundo pensaba sobre la revolución bolchevique, que estaba muy bien encaminada solo unos pasos más allá de la frontera. El campesinado se oponía a esta destructiva oleada solo por instinto, pero completamente desorganizado no podía levantar una seria resistencia. Pero los obreros industriales estaban vertiginosamente inclinándose hacia el comunismo, siendo sistemáticamente alimentados con el culto a esas ideas por la prensa judía, y generalmente por la entera judería urbana. Cada judío, comerciante, intelectual o banquero capitalista, en su radio de actividad, era un agente de esas ideas revolucionarias anti-rumanas..."

Si pensamos que cuando los alemanes entraron en los países bálticos y Ucrania, el año 1941, se encontraron con la sorpresa que el más mínimo cargo municipal, policial, judicial y de seguridad política, desde la ciudad más grande a la más pequeña aldea, se encontraban en manos hebreas; no nos puede sorprender lo que una organizada masa de cerca de 2 millones de jázaro-hebreos, lograría conseguir en un país pequeño y débil como Rumania. Y para esto contaban con la irresponsable y traicionera actitud de la intelectualidad rumana.

"...Esta era la ciudad a la que me aproximaba con profunda reverencia, durante el otoño de 1919, atraído por su gran aura, pero emocionado también porque aquí había nacido hace veinte años. Y como cualquier niño, estaba emocionado por ver y besar mi tierra nativa. Me registré en la Escuela de Leyes. La Universidad de Iasi, cerrada durante los años de guerra, había sido reabierta un año atrás. Los viejos estudiantes, que retornaban ahora como veteranos, retenían la línea del tradicional nacionalismo de la vida universitaria antes de la guerra. Se dividían en dos campos. Uno, bajo el liderazgo de Labusca, de Letras; y otra bajo la de Nelu Ionescu, de Leyes.

Estos grupos, pequeños en número, estaban rodeados por la inmensa masa de estudiantes hebreos que venían del colegio, desde Besarabia, todos agentes y propagandistas comunistas. Los profesores de la universidad, a excepción de un muy limitado grupo encabezado por A.C. Cuza, Ion Gavanescul y Corneliu Sumuleanu, eran simpatizantes de las mismas ideas izquierdistas. El profesor Paul Bujor, uno de los exponentes de la mayoría, lo dijo bastante claro delante del senado completo: La luz viene del Este (mejor dicho, más allá del Dniester).

Tal actitud de parte de los profesores, que consideraban bárbaro cualquier idea o concepto nacionalista; resultó en la total desorientación de los estudiantes, algunos abiertamente apoyando el bolchevismo, otros (la mayoría) diciendo: digas lo que digas, el nacionalismo está out, la humanidad se mueve hacia la izquierda. El grupo de Labusca se deslizó totalmente en esa dirección. El grupo de Nelu-Ionescu, al que adhería, se desarmó con el tiempo, después de algunas elecciones en la universidad, que perdieron. El avance de estas ideas anti-rumanas, apoyadas por la compacta masa de profesores y estudiantes, y alentadas por los enemigos de la Rumania unificada, encontraron en el cuerpo estudiantil ninguna resistencia rumana.

Pocos de nosotros que estaban tratando de levantar las barricadas, estábamos rodeados de una atmósfera de burla y enemistad. En las calles o en las salas de la universidad, los colegas que sostenían otras opiniones, aquellos con libertad de conciencia y que predicaban sobre cualquier otro tipo de libertad, escupían tras nuestro cuando pasábamos y se volvieron crecientemente agresivos. Miles de estudiantes, reunión tras reunión en las cuales el bolchevismo era propagado, atacaban al ejército, la justicia, la iglesia, la corona. Había solo una asociación que aún mantenía un carácter rumano, la "Avram Iancu" que pertenecía a los de Bucovina y Transilvania, bajo el liderazgo de Vasile Iasinchi, un estudiante. La universidad, tradicionalmente nacionalista desde 1860, se había transformado en un nido de anti-rumanismo.

Pero no era solo en la universidad que esta situación existía. Las masas obreras de Iasi, casi enteramente inmersas en el comunismo, estaban listas para reventar en la revolución. Poco se hacía en las fábricas. Durante todo el día sostenían reuniones y consejos, la mayoría sobre política mas que trabajo. Nos encontramos sistemáticamente saboteados, de acuerdo a un plan y bajo la orden de: rompan, destruyan maquinaria, creen un estado de miseria material general, lo que lleva a la explosión revolucionaria. Y así, mientras más obedecida esta orden era, mayor la miseria que se expandía, el hambre amenazaba y la rebelión crecía en las almas de las multitudes.

Cada tres o cuatro días, en las calles de Iasi habían inmensas demostraciones comunistas. Esos 10 o 15 mil trabajadores hambrientos, manejados por la mano criminal hebrea de Moscú, marchaban por las calles cantando la Internacional, aullando Abajo con el Rey, Abajo con el Ejército, y llevando letreros que decían Larga vida a la revolución comunista, larga vida a la Rusia soviética.

Si hubieran tenido éxito ¿Habríamos tenido finalmente una Rumania liderada por un régimen obrero rumano? ¿Se habrían los obreros rumanos transformado en dueños del país? NO. El día siguiente nos habríamos transformado en esclavos de la más sucia tiranía. La tiranía talmúdica, hebrea. La gran Rumania, después de unos segundos de existencia, habría colapsado.

Nosotros, el pueblo rumano, habríamos sido exterminados despiadadamente, muertos o deportados a Siberia; campesinos, obreros, intelectuales y todos los demás. La tierra desde Maramures hasta el mar Negro, robada de las manos rumanas, habría sido colonizada por las masas hebreas. Aquí es donde ellos habrían levantado su verdadera Palestina.

Estaba perfectamente al tanto que en esas horas, la vida y la muerte del pueblo rumano estaba en juego. Y así también estaban los judíos quienes presionaban a los obreros rumanos a la revolución. No simpatizaban con el dolor que apretaba nuestros corazones en aquellos momentos, o con la ansiedad que nuestros ojos traicionaban.

Sabían lo que hacían. Solo los intelectuales rumanos eran inconscientes. Los intelectuales que habían ido al colegio y se suponía debían alumbrar al pueblo en las horas de dificultad (porque para eso son los intelectuales) estaban lejos de su deber. Estos seres despreciables, en aquellas horas decisivas, sostenían con una criminal inconsciencia que la Luz venía del Este..."

 

EL PROBLEMA JUDÍO

 

Se solía comentar que Benito Mussolini no era antisemita, porque vivía en Italia y no en Rumania. Este país había sido prácticamente ocupado en su extremo nor-oriental, por una inmensa multitud de jázaro-hebreos procedentes de Ucrania y la Galitzia polaca. En Moldavia eran multitud, al igual que en la Bucovina y la Besarabia (estas dos regiones, casualmente, fueron inmediatamente anexadas por la U.R.S.S.). La escalofriante extensión y penetración de esta etnia foránea, inasimilable y anti-rumana en esencia, dentro de territorio rumano, es dilucidada por la siguiente información que nos da el mismo Codreanu:

"..El número de judíos en Rumania no se conoce con exactitud. Esto es porque las estadísticas fueron hechas con una gran falta de interés por parte de los políticos rumanos, para así cubrir su obra de traición nacional y porque los judíos en todas partes huían de la verdad de las estadísticas. Un proverbio dice: "los judíos viven de la mentira y mueren al contacto con la verdad".

Es un hecho, que por largo tiempo el director de las estadísticas estatales en el Ministerio de Finanzas había sido Leon Colescu (nombre real, Leon Coler). Y desde su punto de vista ellos estaban en lo correcto, porque donde los rumanos se enfrentaran con el número exacto de la población judía, ellos se darían cuenta que estaban frente a una amenaza nacional y se levantarían en defensa de la madre patria. En otras palabras, frente a la verdad estadística, el poder judío se desvanece, muere. Solo puede vivir escondiendo la verdad, falsificándola con mentiras. Creemos que hay unos 2 a 2.5 millones de hebreos en Rumania. Si solo hubiera un millón - como ellos claman - el pueblo rumano ya estaría en peligro mortal.

Porque no es solo el número en si lo que importa, la cantidad, sino también la calidad de ese número, particularmente las posiciones ocupadas por los judíos en la estructura funcionaria estatal y en la vida de la nación en todos sus aspectos.

Nuestra tierra a sido una tierra de invasiones. Pero nunca, durante toda su larga historia, había conocido a un invasor que alcanzara tales formidables números como los de los actuales hebreos. Las invasiones pasaron sobre nosotros, los invasores actuales no se van. Ellos se establecieron aquí en nuestra tierra, en más números secretos que nunca antes y se aferran como liendres al cuerpo de este país y su gente.

¿Cuándo empezó la invasión hebrea? Solo unos miles de hebreos se encontraban alrededor del 1800 en la totalidad de Moldavia. En 1821, habían 120 familias en Bucarest. Tal tardía colonización de nuestra tierra se debe al hecho que los judíos siempre se han especializado en el comercio, y el comercio demanda libertad y seguridad para desarrollarse.

Estas dos condiciones faltaban en Rumania. Por un lado la libertad para explotar el suelo rumano, y así cualquier esperanza de extender el comercio; y por otro lado, la estabilidad, la seguridad. La tierra rumana era la más insegura del mundo. El campesino rumano no tenía seguridad en su casa, ni su ganado, ni su trabajo, ni sus cosechas por años y más años. Nuestro país fue arrasado por invasiones y sirvió de teatro de guerras por siglos, la mayoría de las veces con el resultado de la dominación extranjera y su sangriento tributo.

¿Qué hacían los hebreos en esta tierra? ¿pelear con los hunos, los tártaros y los turcos? La invasión hebrea empezó solo 100 años atrás.

Como resultado de la paz de Adrianópolis en 1829, la libertad de comercio fue garantizada al mismo tiempo que el horizonte de una vida más pacífica empezó a aparecer. Y fue ahí que la invasión empezó, incrementándose cada año sobre las cabezas de los rumanos, especialmente sobre la de los moldavos, succionando nuestras riquezas, destruyéndonos moralmente y amenazándonos con la extinción.

En 1848, los mercaderes e industriales moldavos comenzaron a reclamar a Mihail Sturza, el gobernante, demandando que fueran tomadas medidas contra los comerciantes judíos y la desleal competencia practicada por ellos. Desde entonces que la invasión se incrementó sostenidamente. "Invasión" podría no ser el término correcto, porque presume la idea de violencia, de coraje moral y físico. "Infiltración hebrea" es el término más apropiado, porque describe mejor la idea de una silenciosa penetración, una cobarde y pérfida penetración. Porque no es lo mismo el robar la tierra y la riqueza de un pueblo, sin justificarla; que a través de la batalla, enfrentando riesgos, y por medio de grandes sacrificios, lograr la conquista. Poco a poco tomaron el pequeño comercio e industria rumano; entonces, utilizando las mismas tácticas fraudulentas, atacaron el gran comercio y la gran industria, adquiriendo así el control sobre las ciudades de la mitad septentrional del país.

El ataque a la clase media rumana fue conducida con un precisión solo igualada en el caso de ciertos insectos depredadores, quienes, paralizando al enemigo, aguijonean su columna. No pudieron haber escogido mejor presa. Exitosamente atacando a la clase media, esto significó fragmentar al pueblo rumano en dos.

Porque esta es la única clase que tiene un doble contacto: abajo, con la clase campesina, estando sobre ella y ejerciendo su autoridad a causa de su mejor estátus económico y educacional; y arriba, con la clase gobernante, la que soporta sobre sus hombros.

Un ataque exitoso sobre la clase media, o su destrucción, trae en su trayecto una consecuencia fatal, sin requerir esfuerzo adicional por parte del atacante:

El colapso de la clase gobernante (esta clase termina colapsando). La imposibilidad de su reconstrucción y la confusión y bestialización, decadencia y esclavitud de la clase campesina.

En el último análisis, el ataque hebreo sobre la clase media rumana significa la muerte. La muerte del pueblo rumano no significa la muerte de último rumano, como algunos imaginan. Esta muerte significa una vida de esclavitud. El descenso a la vida esclava de muchos millones de campesinos rumanos, que trabajarían para la judería.

Aquí están los hallazgos del profesor Nicolae Iorga con respecto al número de judíos y su arribo a nuestras regiones. El profesor Iorga en su "Historia de los judíos en nuestros principados", un documento entregado ante la Academia Rumana el 8 de septiembre de 1913, exponiendo este asunto, especifica, entre otras cosas:

"...En Neamt, numerosos hebreos se establecieron en las tierras del Monasterio entre 1764 y 1766..."

"...En Botsani, ningún documento real como ese de 1757, menciona a los judíos como habitantes de la ciudad..."

"...A veces un judío aparece en Suceava como tabernero en tierra eclesiástica, otros como pequeños comerciantes en Ocna, Harlau, Siretu, Galati, Barlad (hubo una época en que uno podía decir que todos los cristianos de Barladi estaban en

el comercio, más que cualquier otra ocupación). Entonces, en Rumania donde en 1741 solo se conocían moldavos y armenios; en Targul Frumos, donde en 1755 dos tabernas y un judío eran mencionados como existentes allí..."

"...En Bucovina, en la época de su anexión en 1775: En las regiones de Ceranauti y Campulung, a las que se les anexó partes de Hotin y Suceava, en todas ellas, antes de la dominación imperial austríaca habían solo 206 familias judías..."

"...En 1775, a través de un derrame desde Galitzia su número alcanzó las 780 a 800 familias. El primer gobernador del país. El general Ehzenberg, descubrió que ellos se involucraban primero en la tenencia de tabernas, con vino, whisky y cerveza..."

"...Son, dice el general, la gente más completamente perversa, inclinadas a la pereza, viviendo sin muchos problemas, del sudor de los trabajadores cristianos..."

"...Una comisión operando en 1781 muestra que:

En este país, los judíos tienen el hábito de comprar al campesino la gallina desde el huevo, la miel desde la flor, la oveja desde el útero de su madre, por migajas; y a través de esta usura succionan enteramente a sus habitantes, arrojándolos a la miseria, así que los campesinos de ese modo cargados de deudas, no encuentran mejor recurso para el futuro que salvarse a sí mismo huyendo del país. Vemos la administración de esta región (Moldavia), entonces en manos de los boyardos, en particular Constantin Moruzi, desesperadamente defendiéndose contra ellos..."

"...Como las Kabals ofrecieron a Ehnzeberg un contrato de 5.000 piezas de oro anuales para que tolerara el antiguo estado de las cosas. Se trató también la corrupción de nuestro regente, pero él rechazó el dinero en vez de exponer a su país a la destrucción total..."

Y más tarde, cerca de 1840-48, esto es lo que el profesor Iorga define como:

"...Uno podía contar por montones estos establecimientos de explotación y depravación, tabernas y más tabernas, con botellas de vodka y otros venenos, todos a través de Moldavia, agotando una raza, alimentándola con los civilizados vicios de las clases dominantes..."

El profesor Iorga continúa:

"...Aún así, la intervención de extranjeros, ayudados por los elementos judíos en el país, no cesó. En 1878 ellos impusieron condiciones antes que reconocieran la independencia rumana (ganada con el sacrificio de sangre rumana) y un montón de indignidades sobre esta..."

Él se pregunta:

"...¿Cuánto actualmente los Kahals pagan a los líderes de Rumania? Rumania que no puede sino suicidarse al ceder políticamente la mitad de si misma al poder de los judíos de Moldavia... Y como Kogalniceanu defendió las aldeas del alcohol y la usura hebrea, así el señor Maiorescu defiende la dignidad de Rumania del insulto de darles derechos civiles a los extranjeros en este país, como resultado de la presión de sus correligionarios fuera del país..."

Cito estos ejemplos como fueron reportados por una gran y reconocida autoridad científica sin igual, para clarificar el comienzo de la colonización hebrea del suelo rumano..."

 

LA LIGA NACIONAL CRISTIANA

 

En 1919, en Iasi, Corneliu Codreanu conoce a dos hombres que marcarían su vida con su influencia. Uno era el profesor Alexandru Cuza, nacionalista famoso por sus puntos de vista antisemitas. El otro era Constantin Pancu, un obrero con aspiraciones intelectuales que organizó un pequeño grupo llamado la Guardia de la Conciencia Nacional, nacionalista extremo, se enfrentó frontalmente en las calles y huelgas con los marxistas. La fuerza combinada de la ideología anti-marxista y antisemita de Cuza, mas la violenta acción directa de Pancu, dieron nacimiento a la Liga Nacional Cristiana (LANC), en marzo de 1923, con Cuza como presidente. Pero Codreanu deseaba una fuerza más disciplinada y paramilitar que Cuza, demasiado intelectual para inspirar algo así. Sin embargo, la propia fama de este significó que en las elecciones de 1926, tuvieran 120.000 votos, ganando diez asientos en el parlamento rumano.

Durante la época de la lucha estudiantil, Codreanu se hace famoso junto a los suyos, al enfrentarse a los obreros (contaminados de marxismo) en huelga, encaramándose temerariamente en los tejados de la fábrica, arrojando la bandera comunista que ondeaba arriba, y enarbolando la tricolor rumana. Incluso tiene la audacia de salir con la frente en alto, junto a sus camaradas, en medio de los obreros enardecidos y los activistas comunistas hebreos, amenazándoles, llenos de odio.

En otra ocasión, durante una huelga estudiantil mayoritariamente bolchevique y liderada por un tal Spiegler, los jóvenes nacionalistas se toman el casino de la Universidad e impiden el paso a los comunistas diciéndoles: "el que no trabaja, no come..." Incluso se arman de valor (sabiéndose minoría) y responden a las agresiones, agarrando a cuanto comunista o simpatizante de estos encuentran, usando la gorra de visera común a los bolcheviques rusos, arrojándolas a una hoguera. Días después ningún comunista se atreve a usar gorras al estilo ruso dentro de la universidad.

La historia de la LANC es bastante violenta. En 1923, un grupo de estudiantes fue arrestado con cargos de conspiración para asesinar a prominentes políticos, judíos y periodistas. Pero debido al código napoleónico y la ausencia de documentos que indicaran la fecha de los asesinatos, quedaron en libertad. Sin embargo, durante la audiencia, Ion Mota, uno de los líderes del LANC, disparó sobre el traidor que los había delatado. Tal acción fue alabada por las masas, que admiraban actitudes de ese tipo, y que por lo tanto trató a los jóvenes como héroes nacionales.

Durante la estadía en prisión, Codreanu y los otros rezaban regularmente frente a un icono de San Miguel. Y durante el día del santo, Codreanu apodó a su grupo la Hermandad de la Cruz, en directa referencia a una tradición rumana, de eterna amistad, ayuda recíproca y fidelidad. Una especie de pacto de sangre, que los trasformaba en hermanos más allá de la vida y la muerte.

Codreanu iba a estar libre por muy poco tiempo. En 1924 se vio forzado a disparar contra el prefecto Manciu, directo responsable de la persecución del LANC, y autor principal en las torturas de sus camaradas, a los cuales defendía.

Manciu entró en el juzgado e intentó atacar a Codreanu. Este, ya curtido por la experiencia en la Rumania de la época, estaba preparado para violencias de este tipo, respondió abatiendo al prefecto. Y debido a que actuó en defensa propia, no fue juzgado por esto. Con esta acción, en la que mató a un odiado representante de un gobierno impopular, se transformó en un verdadero héroe para el pueblo rumano.

Debido a diferencias con Cuza, Codreanu deja el LANC en 1927. Le parece un partido demasiado político-teórico, y falto de mayor acción directa. Además de estar lleno de intrigas y disputas internas. Decide salir del país e irse a estudiar a Francia, a Grenoble, junto a su camarada Ion Mota.

 

ION MOTA

 

La LANC tenía su principal apoyo en el nor-oriente rumano, donde los hebreos que se habían establecido allí, se negaban completamente a asimilarse. Aunque conformaban solo el 4.2 % de la población total de Rumania, eran el 23.6 % en Moldavia, el 27 % en la Besarabia y el 30 % en la Bucovina. Así que las concentraciones urbanas en estas regiones, eran sumamente receptivas al mensaje antisemita de los Lanceri. Codreanu también veía a los hebreos como un gran peligro para Rumania, pero nunca dejó que esto se transformara en la esencia de su misión nacionalista. Codreanu deseaba, además, la consolidación cultural y social de Rumania. Y consideraba que el antisemitismo por si solo, era un desenfoque peligroso para la real lucha nacionalista.

Por ejemplo, Codreanu estaba interesado en la supervivencia de los Razasi (o villas libres) habitadas por los descendientes de la antigua nobleza rural rumana, autónomas, integradas y organizadas en forma colectiva; con una larga tradición de lucha contra latifundistas abusivos (los boyardos) y luego contra los trusts forestales, que estaban aniquilando su forma de vida. Este orgullo por las tradiciones rurales rumanas (Corneliu Codreanu acostumbraba a usar, en cualquier parte, la larga camisa bordada de los campesinos rumanos) incidió poderosamente en sus campañas posteriores, al visitar las más lejanas áreas rurales, algo nunca hecho por los políticos de Bucarest.

Rumania tenía el mismo problema, similar en muchos países, que la cultura y el arte nacional, y los medios para difundirlos, estaban en manos de extranjeros.

Codreanu nos habla claramente de lo que significaba la apropiación de todos los medios de comunicación por parte de una etnia foránea. La apropiación de la información, de la educación, del arte, etc. por parte de una entidad ajena a la nación anfitriona, significa que se le entrega no solo el presente a esa etnia, sino su propio futuro. Pensamos que algo similar ha ocurrido en otras naciones y en distintas épocas, incluso hoy ¿O no?. Leamos con atención lo que escribe el Capitán:

"...Un pueblo, respecto a este más grave de todos los problemas, es como un árbol preocupado del problema de sus frutos. Cuando se ve a si mismo rodeado de orugas, no puede más completar su misión en este mundo, no puede entregar frutos. Entonces tendría que enfrentar el más pesaroso problema, incluso más grande que el problema de la misma vida, de ver su meta en la vida, destruida.

Sería más doloroso aquello, que estar muerto. Los más grandes sufrimientos son aquellos de los esfuerzos inútiles, porque son el dolor que resulta de las espantosa conciencia de la inutilidad de la vida.

¿No es terrible, que nosotros, el pueblo rumano, nunca más produzcamos fruto?

¿Que no tengamos una cultura rumana propia, de nuestro pueblo, de nuestra sangre, que ilumine al mundo de lado a lado a otros pueblos? ¿Que seamos condenados hoy a presentarnos a nosotros mismos frente al mundo con productos de la esencia hebrea? ¿Que hoy, en este momento, cuando el mundo espera que el pueblo rumano aparezca para mostrar el fruto de nuestra sangre y genio nacional, nos presentemos con la infección de una caricatura cultural judía?...

...No solo el hebreo será incapaz de crear cultura rumana, sino que falsificará la que tenemos en orden a servírnosla envenenada. Siendo así la escuela rumana macerada, estamos colocados en la posición de renunciar a nuestra misión como un pueblo, renunciando a la creación de una cultura rumana y pereciendo a causa del veneno hebreo..."

Si alguien piensa que Hollywood es el rostro más representativo del alma norteamericana, entonces debe releer esto atentamente. Se dará cuenta que lo que leen los actores hollywoodenses en sus libretos, no son palabras que saldrían de la boca de un norteamericano; que las acciones que ordenan los directores hacer a sus actrices hollywoodenses, no son las acciones que haría una norteamericana; que el concepto y la idea que subyace tras una película hollywoodense no es el concepto y la idea que subyace en el inconsciente del pueblo norteamericano...

No. No lo es.

 

LA LEGIÓN DE SAN MIGUEL

 

A partir de la Hermandad de la Cruz, se forma como partido político la Legión del Arcángel Miguel. "Nuestros íntimos deseos para los cuales la Legión había nacido eran estos: no importaba si triunfábamos o éramos derrotados, o si moríamos. Nuestro propósito era diferente, avanzar unidos. Marchando hacia adelante en un frente unido, con la ayuda de Dios y de la justicia del pueblo rumano, sin importar lo que el destino nos deparara, fuera la derrota o la muerte, sería bendito y entregaría su fruto a nuestro pueblo". Aquí subyace la idea de la inmortalidad del alma, y la nula importancia de la muerte física, muy similar al código ario que tiñe en su totalidad el Bahavad-Gita hindú, o el código Bushido japonés. El legionario nunca muere, sino que continúa su lucha en otro plano de vida.

La Legión era extremadamente mística en lo religioso y en lo nacional. Los cuatro principios básicos que guiaban al grupo eran: La fe en Dios, la confianza en la misión, el amor mutuo, y el cantar (el canto se transformó en una característica de los legionarios). La idea era la creación de "hombres nuevos" para liderar Rumania. Una fuerte disciplina y un estricto código de comportamiento se aplicó sobre los iniciados. Con las reuniones iniciadas y finalizadas con rituales de canto y danza tradicional rumana. La simbología religiosa era sumamente fuerte en la Legión, con los roles bastante semejantes a los cargos sacerdotales dentro de la organización.

"Y entonces le di a cada uno la oportunidad de organizar su grupo, de acuerdo a sus habilidades, con él como líder. Ese fue el Nido con su Líder. No fue que yo lo nombrara líder del nido, eran sus méritos los que lo ponían ahí. Él no se transformó en líder porque yo lo quise, sino solo porque él pudo aglutinar un grupo, inspirarlo y liderarlo. En el tiempo, y en contraste con los otros partidos donde los jefes eran a menudo designados como premio, tuve éxito en tener un cuerpo de pequeños líderes "nacidos" y no "hechos", en quienes los caracteres de líder eran obvios".

Los nidos se formaban en cualquier lado, de tres a trece miembros, pero lo suficientemente pequeños como para que ellos se sintieran parte integral de la Legión, y lo que también le daba gran flexibilidad a la hora de obedecer o actuar. Además esto aseguraba que los miembros fueran más activistas que simples simpatizantes. Estos nidos eran guiados por seis estrictas leyes. Codreanu lo describe de la siguiente manera:

"..El nido es una pequeña familia legionaria que ama sus fundamentos. En el "Manual del líder de nido" expuse las seis leyes por las cuales esta familia debía ser guiada (pag 4, punto 3). Y esta familia no debiera ser gobernada de acuerdo al antojo del líder, ya que esto sería una dictadura, sino por leyes.

La ley de la disciplina - Legionario, se disciplinado... Porque solo así tú puedes vencer. Sigue a tu lider en las buenas y en las malas.

La ley del trabajo - Trabaja, trabaja cada día. Pon tu corazón en ello. Que tu recompensa sea, no la ganancia, sino la satisfacción de haber puesto otro ladrillo en la construcción de la Legión y el florecimiento de Rumania.

La ley del silencio - Habla poco. Di solo lo que debes. Habla solo cuando es necesario. Tu oratoria deben ser los hechos, no palabras. Tú haces, los otros hablan.

La ley de la educación - Debes transformarte en otra persona. Un héroe. En el nido llegarás a educarte completamente. Conoce bien a la Legión.

La ley de la ayuda recíproca - Ayuda a tu hermano que está en la desventura. No lo abandones.

La ley del honor - Sigue a lo largo únicamente de los senderos del honor. Lucha, y nunca seas un cobarde. Deja el sendero de la infamia a otros. Mejor caer en una honorable lucha, que ganar con la infamia..."

La constante acción de la Legión reforzó los lazos de camaradería entre sus miembros. Cuando no estaban trabajando en proyectos (como trabajos de construcción, cosechas y diques), los nidos sostenían reuniones ideológicas.

Mientras la LANC buscaba el éxito parlamentario denunciando la corrupción de los hebreos, la Legión actuaba en forma más directa. Crearon sus propios negocios y los administraban, ayudaban a los campesinos en sus cosechas cuando hacían campaña en sectores rurales. Pero ellos no solo ayudaban, sino que crearon sus propios asentamientos agrícolas, sembrando y cosechando, siendo autosuficientes en alimentos. Los nidos eran constantemente rotados en estas granjas, para que aprendieran a trabajar la tierra. Otro proyecto era comprar cosechas en Iasi y llevarlas ellos mismos, a los mercados de Moldavia, saltándose a los usureros intermediarios.

Además, el lazo místico con la tierra nunca se olvidaba. "Juntábamos una pequeña cantidad de tierra de todas las partes históricas de la Rumania (que databan de 2.000 años atrás), la mezclábamos bien, la poníamos en pequeños sacos de cuero atados fuertemente. Estos eran recibidos por los legionarios cuando hacían el juramento y lo usaban cerca del corazón". Se adoptaron camisas verdes en representación de la primavera, el renacimiento de la nación. La LANC adoptó la camisa azul, en respuesta.

 

ENEMIGOS POR TODOS LADOS

 

El odio del que se hace acreedor Corneliu Zelea Codreanu y sus camaradas legionarios, es inmenso e inconmensurable. Los poderes que son en la Rumania de la época, jamás le perdonarán su anti-judaísmo sincero, ni su nacionalismo incorruptible, ni su feroz anti-comunismo, ni su férreo y puro cristianismo.

Pero los Legionarios tienen al pueblo rumano de su lado. Ven en ellos a jóvenes patriotas, honestos y puros en sus convicciones, que los ayudan en las labores del campo, en la construcción de diques, en levantar graneros, etc.

Los ven completamente alejados de la depravación moral en la que se refocila la clase política de Rumania (Ah, nada nuevo bajo el sol...). Los ven lejos de un sistema parlamentario rumano, corrupto y violento, que convivía con un rey Carol decadente y de errático comportamiento. Este había intentado tres veces abdicar, pero siempre se arrepentía cuando el dinero se acababa. Era un mero títere del poder jázaro-hebraico, casado por obligación, mantenía una amante que llegaría a trasformarse en una verdadera calamidad para el pueblo rumano, Magda Lupescu, una "Ester" judía.

El rey Carol sentía gran envidia por Codreanu, al ver que este y sus camaradas recibían todo el sincero afecto del pueblo; mientras que él, a pesar de sus acciones populistas, solo recibía su desprecio. Nunca le había costado mucho comprar o liquidar a cualquier político molesto que le hiciera sombra, o que le criticara, o que desenmascarara a sus compinches; pero Corneliu Codreanu era distinto. Era incorruptible. Y por el momento, intocable.

Este, en su obra "Para mis Legionarios", describe con cruda certeza como funciona el Poder en las Sombras, en la Rumania de aquellos años (a veces dan escalofríos al comprobar, cuán poco ha cambiado el corruptor de las naciones):

"...Quien imagine que el judío es un pobre desafortunado, llegado por error, traído por los vientos, empujado por el destino, etc. está errado. Todos los hebreos del mundo entero conforman una gran colectividad unida por la sangre y por la religión talmúdica. Ellos se constituyen en un estado muy estricto, con leyes, planes y líderes que hacen esos planes. En la base misma está el Kahal.

Así que nosotros no nos enfrentamos con hebreos aislados sino con un poder constituido, la comunidad judía.

En cada ciudad o mercado central, donde se establece un número de judíos, la Kahal (la comunidad hebrea allí) inmediatamente se forma. Esta Kahal tiene sus propios líderes, constitución jurídica separada, impuestos, etc. Y mantiene a la entera población hebrea de aquella localidad, firmemente unida. Es aquí, en esta pequeña Kahal del mercado o de la ciudad, que todos los planes son hechos. Como ganar a los políticos locales y autoridades; como infiltrar ciertos círculos de interés para ellos, como magistrados, oficiales, altos oficiales; que planes usar para tomar tal o cual rama del comercio de las manos de los rumanos; como destruir a los antisemitas locales; como destruir a un representante o autoridad local incorruptible que pudiera oponerse a los intereses hebreos; que planes aplicar cuando, estrujados más allá del límite, el populacho se levantara y estallara en movimientos antisemitas.

No bucearemos tan profundo en estos planes aquí, pero en general, los siguientes métodos son usados...

Para ganar políticos locales:

Regalos

Favores personales

Financiamiento de la maquinaria política para propaganda, impresión de

panfletos, viáticos, etc. Si hay numerosos banqueros o judíos ricos en la

ciudad, a cada uno se le asigna un partido político específico.

Para ganar autoridades locales:

Corrupción, coimas. Un policía de la más pequeña villa en Moldavia, sumado a su paga estatal, obtiene mensualmente otro salario o dos. Una vez que acepta una coima, se convierte en esclavo de los hebreos y si no obedece, entonces ellos usan una segunda arma:

Chantaje, si él no acata, su aceptación de coimas es revelada.

La tercera arma es la destrucción. Si se dan cuenta que no puedes ser arrastrado o sujeto ellos tratarán de destruirte, buscando tus debilidades. Si bebes, buscarán la oportunidad de comprometerte a través del alcohol. Si eres un mujeriego, enviarán una mujer que te comprometa o destruya tu familia. Si eres violento por naturaleza, ellos enviarán a otro hombre violento que te matará o a quien tú matarás, y por lo tanto serás enviado a la cárcel.

Si no tienes ninguno de estos defectos, ellos emplearán la mentira, la calumnia susurrada o impresa, y te denunciarán a tus superiores en los mercados y ciudades invadidas de judíos, a las autoridades locales ya en un estado de corrupción, o chantajeadas, o destruidas.

En orden a infiltrarse en varios círculos o alrededor de gente altamente ubicada, ellos usan:

La servidumbre

Las mesas directivas

Favores personales básicos

Adulación

Así, todos los políticos tienen secretarias(os) hebreos, porque ellas son eficientes en las compras, en limpiar sus zapatos, en mecer sus niños, en sostener sus maletines, etc. Mientras, al mismo tiempo, les adulan y se les insinúan. Y un rumano no va a ser tan buen secretario porque es menos refinado, no es pérfido, viene del campo, y particularmente porque desea ser un soldado fiel, cuidando su honor, rehusando ser sirviente.

Los planes para arruinar al comerciante rumano:

Rodeando al rumano con uno o dos comerciantes hebreos

Vendiendo mercancía a bajo costo, las pérdidas siendo absorbidas por un subsidio dado por la Kahal. Así es como los comerciantes rumanos se arruinan uno a uno. Y a esto se le puede sumar:

La superioridad comercial del judío, como resultado de una práctica comercial mucho más antigua que la del rumano.

La superioridad hebrea al competir bajo la protección del Kahal. Los rumanos no disfrutaban de ninguna protección estatal, sino solo miserias impuestas por las autoridades locales, corrompidas por los hebreos.

El rumano no pelea con el vecino judío sino con la Kahal. Así es como uno entiende de inmediato que el individuo será aplastado si combate a la coalición.

Los rumanos no tenían una, o un estado protector que los levantara, los aconsejara y ayudara. Están a la buena de dios, a su propio arbitrio, mientras se enfrentan a la poderosa coalición judía. Es fácil repetir la fórmula de todos los políticos de la categoría de Mihalache: Que los rumanos se conviertan en comerciantes.

Que estos políticos rumanos nos muestren un solo comerciante rumano ayudado por el estado, una sola escuela que realmente educara a los comerciantes y no a banqueros o empleados. Que nos muestren solo una institución hecha por ellos que ayudara con un pequeño capital, o que guiara al joven graduado de una escuela comercial en el camino a los negocios.

No fueron los rumanos quienes desertaron del camino de los negocios, sino aquellos políticos quienes desertaron de su deber como líderes y consejeros nacionales. Los rumanos, abandonados por sus líderes, fueron dejados solos para enfrentar a la coalición hebrea, las maniobras fraudulentas y la competencia deshonesta, y fueron derrotados.

Pero la hora llegará cuando estos líderes tengan que responder por sus errores..."

 

HORIA SIMA

 

Codreanu nos demuestra cuan despierto su intelecto es, a la hora de desenmascarar, de indicar frontalmente al enemigo de Rumania, enquistado en su seno, esparciéndose como mancha de aceite y dominando, corrompiéndolo todo:

"...Lo repito una vez más, no estamos frente a unos pobres tipos que entraron aquí sin querer, por si mismos, en búsqueda de refugio. Enfrentamos un estado judío, un ejército que llegó a nuestra tierra a conquistarnos. Los movimientos de poblaciones hebreas son efectuados contra Rumania de acuerdo a un plan bien establecido. El gran consejo judío probablemente busca establecer una nueva Palestina en una sección de tierra que se extienda desde el Báltico, a través de Polonia y Checoslovaquia, y tomando la mitad de Rumania, hasta el mar Negro; para así poder hacer contacto por mar, con la otra Palestina.

¿Dónde están los ilusos que creen que los movimientos de las masas hebreas ocurren sin planearlas? Ellos vienen de acuerdo a un plan, pero adolecen de coraje para pelear, para enfrentar, para arriesgar, para verter la sangre en orden a justificar, por lo menos con estos hechos, algún derecho sobre esta tierra.

¿Cómo conocemos estos planes? Los conocemos con certeza, al trazar conclusiones de los movimientos del enemigo. Cualquier comandante militar siguiendo atentamente la acción enemiga, se da cuenta de los planes que él busca. Es una materia elemental.

¿Ha habido algún líder en todas las guerras de este mundo, que supiera los planes del adversario porque él estaba presente durante su confección? No. Él los conocía perfectamente por lo que el enemigo hacía. Y en orden a destruir todo poder de resistencia del pueblo rumano, los judíos pudieron aplicar un diabólico plan, verdaderamente único:

Tratarán de romper los lazos espirituales del rumano con el cielo y la tierra.

Para romper nuestros lazos con el cielo, se dedicarán a la más amplia diseminación de teorías ateas en orden a separar al pueblo rumano, o al menos a algunos de sus líderes, de Dios. Separándolos de Dios y de sus ancestros, ellos podrían fácilmente destruirlos, no por la espada sino cortando las raíces de su vida espiritual. Para separar nuestros vínculos con la tierra, la fuente material para la existencia nacional, ellos atacarán el nacionalismo, calificándolo de "desfasado", y todo lo que se relacione con la idea de Patria y Suelo, en orden a cercenar la fibra de amor que amarra el pueblo rumano a su sendero.

En orden a tener éxito en esto, se dedicarán a obtener el control de la prensa.

Tomarán ventaja de cada oportunidad para sembrar la discordia en el campo rumano, dispersando mal entendidos, disputas y en los posible, dividir en facciones que peleen unas con otras.

Buscarán el control de la mayoría de los medios de vida de los rumanos, sistemáticamente urgirán a los rumanos a la lascivia, destruyendo sus familias y fibra moral.

Los envenenarán y cegarán con todo tipo de bebidas y otros venenos.

Cualquiera que desee conquistar y destruir un pueblo lo puede hacer usando este sistema, rompiendo sus vínculos con el cielo y la tierra, introduciendo peleas y enemistades fratricidas, promoviendo la inmoralidad y la lascivia, por la ruina

material, el envenenamiento físico, la ebriedad. Todo esto destruye a una nación más que si fuera bombardeada por miles de cañones o por miles de aviones.

Que los rumanos miren atrás un poco, para ver si contra ellos este sistema (un verdaderamente mortífero sistema) no ha sido usado con precisión y tenacidad.

Que los rumanos abran sus ojos al leer la prensa que por los últimos 40 años ha estado bajo control hebreo. Que relean Adevarul, Dimineata, Lupta, Opinia, Lumea, etc. Y que vean si en cada página este plan no emerge constantemente.

Que los rumanos abran sus ojos y vean la desunión en la vida pública de la Rumania actual, que abran los ojos y miren bien. Los hebreos usan estos planes como el gas venenoso en una guerra, para ser utilizado contra el enemigo, no su propia gente. Ellos propagan el ateísmo para los rumanos, pero ellos mismos no son ateos, porque fanáticamente se aferran al respeto a sus más mínimos preceptos religiosos. Ellos quieren separar a los rumanos de su amor a la tierra, pero ellos agarran la tierra. Ellos se levantan contra la idea nacional, pero se mantienen chovinisticamente leales a su propia nación..."

Basado en su experiencia universitaria, Codreanu advierte que nada escapa al poder financiero y corruptor de aquella etnia foránea e inasimilable, que busca por todos los medios la supremacía total, para la final disolución y absorción de Rumania, en el seno de su gigantesco vecino al este del Dniester:

"...Quien crea que las fuerzas del poder hebreo no tiene planes para el movimiento estudiantil está equivocado. Siendo hasta ahora defraudados en sus expectativas, los judíos permanecieron desorientados por solo un momento.

Trataron de oponerse a los estudiantes, maniobrando con los trabajadores en el movimiento comunista, otros rumanos, pero no tuvieron éxito. Porque por un lado, estos trabajadores estaban debilitados y por otro, ellos también empezaron a darse cuenta que peleábamos y sufríamos por sus derechos, y por la nación rumana. Los judíos, dándose cuenta de su error al poner a los trabajadores en nuestro camino, entonces pusieron al gobierno y a los políticos contra los estudiantes... ¿De qué manera?

Los partidos políticos necesitan dinero y préstamos desde el exterior, y cuando están en el poder, votos. O prensa favorable cuando están en la oposición. Los hebreos amenazaron con cortar el financiamiento necesitado para la propaganda electoral de varios partidos políticos. Amenazaron con la cooperación de la banca internacional judía para parar préstamos al gobierno. Amenazaron con controlar una gran masa de votos, a través de los cuales (ahora que ellos tenían derechos civiles) podrían decidir la victoria o derrota en el sistema democrático. Amenazaron con manipular la prensa, de la cual tenían el control de la casi totalidad, y sin cuyo apoyo un partido político o gobierno podía ser derrotado. Dinero, prensa y votos determinan la vida o la muerte en la democracia. Los judíos controlaban todas ellas y a través de estas, los partidos políticos rumanos se volvieron simples herramientas en las manos del poder hebraico. Así que nosotros, que habíamos empezado a combatir a los judíos, nos encontramos de una sola vez, peleando contra el gobierno, los partidos políticos, las autoridades locales, el ejército, mientras ellos se sentaban tranquilamente en su rincón..."

 

LA LUCHA POLÍTICA

 

En 1929, se reunieron por primera vez una cincuentena de líderes de nido legionarios. Era un hecho importante ya que activaba el Senado Legionario, y porque marcaba el inicio de una seria lucha política para llegar al parlamento.

Este senado interno actuaba como un verdadero consejo de ancianos, entregando apoyo y guía, moral y política, a los cuadros más jóvenes del movimiento.

Comienzan las legendarias marchas a caballo por los campos de la Rumania rural, los legionarios ataviados con camisas verdes y sombreros adornados de plumas a la manera Haiduci (legendarios guerrilleros rumanos, enemigos acérrimos de cualquier ocupante extranjero). Durante una particularmente violenta campaña en la judeizada y bolchevizada Besarabia, Codreanu decide crear la Guardia de Hierro, un cuerpo con una inclinación más paramilitar, para proteger las marchas y manifestaciones.

 

VASILE MARIN

 

Después de un atentado contra el ministro Anghelescu, por parte de un simpatizante de la Legión, Codreanu es encarcelado. Al salir en libertad, el nuevo ministro del Interior, Mihalache, deja fuera de la ley a la Legión, en 1931, sacándola de la lucha política. Codreanu y varios dirigentes son nuevamente encarcelados. A pesar de la cárcel y la ilegalidad, Codreanu aún tiene humor para crear el símbolo de la Legión, basándose en los barrotes carcelarios. La legión participa indirectamente en las elecciones, y contra todas las expectativas Codreanu es elegido para el parlamento.

En el, Codreanu demuestra que desde el fin de la guerra, al estado rumano le han robado unos 50 billones de lei durante la democracia, el "gobierno del pueblo".

Pues a este pueblo le han robado durante 15 años, acusa. Y luego exige la introducción de la pena de muerte para la corrupción, la investigación de las cuentas corrientes de todos los políticos corruptos, que quienes se les demuestre culpabilidad en la corrupción sean juzgados, que los políticos sean vedados en los cargos bancarios o financieros, la expulsión de los intermediarios, usureros y prestamistas, que el territorio rumano sea considerado propiedad nacional, y que los políticos se vayan a trabajar y un único liderazgo sea establecido en Rumania.

En 1932, la Legión aumenta su caudal electoral, y se propone, con la anuencia del presidente del parlamento Vaida, la construcción de una gigantesca represa en Visani, para evitar las continuas inundaciones. Y todo esto con mano de obra legionaria.

Pero con su popularidad, también creció el peligro; desde partidos rivales, desde la policía, desde el trono real. Nuevamente la Legión es puesta fuera de la ley, por el ministro del interior Duca. La construcción de la represa es abortada debido al acoso policial. Estas maniobras de nada sirven. La Legión nuevamente aumenta su votación, ganándose cinco nuevos asientos en el parlamento, entre ellos Mihail Stelescu, un líder de nido de 25 años.

Hartos del descarado acoso, tres legionarios (los Nicadori, por las iniciales de sus nombres) dan muerte al ministro Duca en la estación de Sinaia. Estos se entregan sin ofrecer resistencia. Codreanu nuevamente va a la cárcel. En esa época se decide crear el Grupo de la Muerte, para responder a la creciente y violenta agresión contra el movimiento. También se crea el movimiento Totul Pentru Tara (Todos por la tierra) para servir de tapadera a la ilegalizada Legión.

En vez de típica propaganda política, se crean numerosos campos de trabajo legionarios, por toda Rumania, en los cuales se reparan puentes, caminos e iglesias, se construyen más presas, se cavan pozos y se trabaja en el campo. De este modo se establece un vínculo muy fuerte entre el hijo del propietario y el hijo del campesino, saltando la barrera social, y solidificando la unidad de la sangre, por medio del trabajo de la tierra. Innumerables jóvenes de la clase media, decepcionados por la imposibilidad de surgir, debido al monopolio educacional y laboral hebreo, se unen a la Legión. Del mismo modo, las clases humildes entran en masa, al ver a estos legionarios incorruptibles y esforzados que hablan de una nueva Rumania.

La encarnizada persecución a la Legión, simplemente aumenta día a día el caudal electoral de estos. El surgimiento del fascismo en Italia, del nazismo en Alemania y el falangismo en España, auguran una época de crecimiento popular para los ideales nacionalistas europeos. Incluso el rey Carol coquetea hacia el ala fascista de Rumania, a pesar del sincero rechazo de Codreanu hacia aquel débil regente.

En 1933, el general Ion Antonescu investiga a la Legión para saber cuán peligrosos pueden ser. Como un conservador interesado en mantener el corrupto orden tal cual, estaba preocupado por el crecimiento del movimiento. Carol le dijo que el orden debía ser mantenido a cualquier precio, pero que la juventud debía tener una ideología. Antonescu agrega que la ideología debe basarse en el amor a la patria, el trabajo y el orden; y no en el revolver y el hacha.

Antonescu empezó a sentir una sincera simpatía por Codreanu y sus legionarios, pero Carol envidiaba su liderazgo y se sentía despreciado por Codreanu (y estaba en lo cierto). La persecución a la Legión continuaría.

En 1936 comienza a trabajar el Cuerpo Obrero Legionario, y en menos de un año, el Batallón de Comercio Legionario funda una cadena de restaurants, panaderías, almacenes y reparadoras que cubren Bucarest y otras grandes ciudades. Las entradas sirven para financiar vacaciones a los hijos de los legionarios menos privilegiados y para aumentar el capital del movimiento. También se empieza la construcción de un hospital. En fin, en vez de esperar los cambios desde arriba, la Legión comienza a cambiar Rumania, ladrillo a ladrillo.

1936 marca la traición de Mihail Stelescu, quien intenta dividir al movimiento, fundando un grupo llamado Cruzada Rumana. Se sospecha mano ajena en esta traición. Los diez legionarios de su nido le asesinan, entregándose posteriormente. Son los Decemviri, quienes con su acción intentan mantener la pureza política y el honor legionario.

A pesar de las persecuciones, la ilegalidad, la traición y el encarcelamiento de sus líderes, la Legión se transforma en la tercera fuerza política de Rumania.

Carol, desesperado nombra como jefes de gabinete del nuevo gobierno de derecha, a Octavian Goga y al líder del LANC, Alexandru Cuza.

El año 1937 Ion Mota, capitán diputado de la Legión, y Vasile Marin, líder legionario de Bucarest, junto a otros líderes de nido, marchan a España, a combatir en la guerra civil. Ambos caen luchando en Majadahonda. El retorno de sus cuerpos es tan multitudinario y emocionante, que la envidia y odio del manipulado regente Carol aumenta día a día.

A pesar de aquel masivo apoyo popular, Codreanu decide no tomar parte en las elecciones de 1937. No cree necesario arriesgar a más líderes a la violencia traicionera de sus oponentes, afectado por la irreparable muerte de Mota y Marin. Codreanu y el movimiento ya no eran el mismo desde aquellos lejanos años veinte cuando peleaban en las calles y universidades contra los activistas hebreos y bolcheviques.

La admiración de Antonescu se incrementaba más y más, a medida que conocía mejor a su rey y a los políticos del parlamento. Debido al caos impuesto por el duo Goga-Cuza y la irracional violencia de los Lanceri, hay un cambio de gabinete.

Además Antonescu (por secretas órdenes de Carol) alivia la presión política sobre la Legión, pero Codreanu una vez más rechaza los ofrecimientos de Carol de integrar un gobierno junto a él. Según un periodista norteamericano "la salvaje envidia de Carol partía del hecho que Codreanu era y hacía todo lo que Carol alguna vez quiso ser y hacer. Tan lejos como en 1920, cuando escuchó por vez primera de Mussolini, Carol deseaba fundar un movimiento al estilo fascista en Rumania".

 

LA NOCHE DE LOS VAMPIROS

 

Finalmente en 1938 Octavian Goga es expulsado y Carol impone un sistema al estilo fascista, con él como líder, y dejando mucho del poder en manos del nuevo ministro del interior, Armand Calinescu (el hombre de los hebreos). Si los anteriores gobiernos eran corruptos, este era aún más corrupto. Codreanu deshace Totul Pentru Tara y considera el exilio en Italia. Él pensaba que no debía arriesgar a sus cientos de miles de jóvenes militantes a más prisión, torturas y asesinatos. Incluso dio órdenes de no resistir con la violencia la nueva oleada de injusticias que amenazaba caer sobre sus cabezas, para evitar más muertes innecesarias de irremplazables líderes de nido.

Pero la mano negra que mueve los hilos de Rumania, cae con todo su poder sobre los legionarios. Codreanu es nuevamente arrestado, y acusado de conspiración y subversión. El general Antonescu testifica en su defensa. Al ser consultado si consideraba a Codreanu un traidor, el general se levanta de su asiento y se acerca a Codreanu, estrechando su mano y preguntando "¿El general Antonescu daría la mano a un traidor?". Este honroso gesto de nada sirve. Las hienas quieren sangre. Codreanu es condenado a 10 años de prisión por instigación a la guerra civil, y Antonescu es obligado a permanecer bajo arresto domiciliario.

El 16 de abril de 1938, Calinescu golpea con fuerzas. Cerca de 30.000 legionarios son arrestados por la corrupta policía. Gheorge Clime, líder de la Legión en reemplazo de Codreanu, y toda la elite directiva legionaria, acaban en los campos de concentración y prisiones de Jilava, Miercurea-Ciucului, Ramnicul-Sarat y Vasiului. Una violenta persecución sobre la Guardia de Hierro se intensifica durante todo el verano y el otoño. Todos comprenden que la cruz de barrotes carcelarios, emblema de la Legión, es un símbolo más que certero.

Codreanu, encarcelado y mortificado, lamenta la traición de muchos de sus hombres, quienes quebrados por la tortura, abjuran del movimiento y delatan a más legionarios. Incluso se pregunta amargamente si debió haber involucrado a un movimiento, tan puro en su esencia, como el Legionario, en la sucia contienda electoral. Confiesa a sus camaradas más cercanos que nunca fue partidario del masivo crecimiento de la Legión, que se debió haber sido más selectivo, que le desagradaba profundamente ver la sagrada camisa verde en tabernas, casinos y teatros de mala muerte. Codreanu sabía que nada bueno vendría, y lo sentía por los suyos, porque tenía la certeza que sufrirían inmensamente.

Pero los Legionarios, en su gran mayoría, no lo decepcionaron. No traicionaron el código de pureza y fidelidad, prefiriendo el martirio en las cárceles carolistas, a abandonar el ideal. Ser legionario significaba que la muerte era parte del camino de triunfo. Ser legionario significaba que si la lucha en el plano físico, terminaba en la derrota; la lucha continuaba en el plano espiritual, regando la semilla legionaria con su propia sangre. Si la muerte venía, bienvenida sería la muerte.

El 30 de noviembre de 1938, Carol cede a la presión de los enemigos de la Legión. Cual Herodes moderno frente a una nueva Salomé, ofrece la cabeza del Bautista rumano, el Capitán de la Legión de San Miguel, Corneliu Codreanu; para saciar la sed de sangre de la Jauría en las Sombras. La noche de ese 30 de noviembre, Codreanu junto a los Nicadori y los Decemviri, son cruelmente asesinados. Entre una pieza de vals y otra de jazz, la radio comunica que Codreanu y sus legionarios intentaron fugarse, durante un traslado desde Jilava, y se les aplicó la ley de fuga.

Sin embargo, la verdad era otra. Ni siquiera su muerte podía estar limpia de la mentira inmunda. Durante la fatídica noche (que casualmente en el folklore rumano, es la Noche de los Vampiros) Codreanu y sus trece camaradas, con sus manos atadas a la espalda y en el interior de un oscuro bosque, son estrangulados lentamente, uno a uno, de una extraña manera (una cuerda es pasada alrededor de sus cuellos, y luego un palo se cruza por la cuerda, para hacerlo girar como un torniquete). Después de la agónica muerte, a los cadáveres se les dispara en la nuca para simular una ejecución en toda regla. Luego se abre una fosa en los alrededores de la cárcel de Jilava, donde son arrojados y se les echa ácido sulfúrico para quemar los cuerpos. No contentos con la salvajada, los verdugos colocan más de 40 toneladas de cemento sobre los cadáveres y finalmente arrojan tierra sobre esta, para ocultar el crimen.

¿Qué intentarían hacer con todo esto? ¿Ocultar un crímen inexcusable e inexplicable para el pueblo rumano? ¿Evitar acaso una molesta autopsia, si llegaba el caso de una exhumación obligatoria? ¿O cual verdadero Sanhedrín con las manos ensangrentadas y sintiéndose culpable, evitar que el Capitán resucitara al tercer día de entre los muertos? Esa noche triunfaban los Vampiros sobre Rumania. El mismo Calinescu, cínico y servil peón en un juego de ajedrez superior a su mezquino horizonte, escribe: "sabemos bien que nos encontramos en un dilema. Si no los matamos, perdemos moralmente. Si los matamos, creamos víctimas". Justo unos días más tarde, tres líderes más son asesinados en honor al sediento Baal que se enseñorea en la atormentada tierra rumana.

Cabe señalar que el año 1940, con el general Ion Antonescu en el poder (Carol y su "Ester" huyeron al exilio), Horia Sima y un renacido Movimiento Legionario Rumano exhumaron los restos de los catorce asesinados. Asombrosamente, el cuerpo de Codreanu, a pesar de las quemaduras de ácido y del paso de los años, estaba intacto y sin mácula. El Capitán, los Nicadori y los Decemviri fueron sepultados con todos los honores que merecían, en la Casa Verde. Y cuando las hordas comunistas se acercaban a la frontera en 1945, los restos de Codreanu fueron exhumados nuevamente y sepultados en un lugar secreto, del cual se ignora su ubicación hasta el día de hoy.

 

"PARA MIS LEGIONARIOS..."

 

"...6 de diciembre de 1935

Escribo para nuestra Familia Legionaria, para todos los Legionarios:

Aquellos en las aldeas, en las fábricas y en las universidades. No presto atención a ninguna regulación impuesta sobre los autores literarios. No tengo tiempo. Escribo rápidamente en el campo de batalla, en el medio de un ataque. En este momento estamos rodeados por todos lados. Los enemigos nos golpean alevosamente, y la traición nos muerde. Por dos años he sido atado con las cadenas de la censura infame. Por dos años nuestro nombre y el de Legionarios son tolerados por la prensa solo para insultarlos. Una lluvia de traiciones se amontonan sobre nosotros, mientras nuestros enemigos aplauden y esperan que perezcamos. Pero estos caballeros de la cobardía, al igual que sus mentores, se convencerán que en efecto, pronto, todos esos ataques en los cuales ellos ponen todas sus esperanzas de destruir el movimiento legionario, toda la irritación y esfuerzos desesperados, serán inútiles.

Los Legionarios no mueren. Enhiestos, inamovibles, invencibles e inmortales, ellos se ven siempre victoriosos sobre las impotentes convulsiones del odio. La opinión creada en el mundo no-legionario por las líneas que siguen, no tienen consecuencia para mí y su efecto sobre ese mundo no me importa. Lo que yo quiero, soldados del Otro Horizonte Rumano, mientras leen estos recuerdos, reconozcan en ellos su pasado y recuerden sus batallas. Que revivan el sufrimiento que soportaron, y los golpes que aguantaron por nuestro pueblo. Que llenen sus corazones con fuego y permanezcan firmes frente la dificultad y la justa lucha en la cual ustedes están comprometidos, de la cual tenemos la orden de emerger victoriosos o muertos.

Pienso en ustedes cuando escribo. En ustedes que tendrán que morir, recibiendo el bautismo de muerte con la serenidad de nuestros Tracios ancestrales. En ustedes, que tendrán que pasar sobre los muertos y sus tumbas, llevando en sus manos los emblemas victoriosos de los Rumanos..."

CORNELIU CODREANU